Un grupo de académicos e investigadores de la Facultad de Educación de la Universidad de Las Américas, están muy interesados en promover el aprendizaje para todos, especialmente de los estudiantes que serán futuros profesores. Aquí el concepto de justicia social con las libertades básicas de las personas, entre ellas la igualdad de oportunidades y la capacidad de elección de escolares, estudiantes, profesores y educadores, es un pilar fundamental para la tarea de promover un desarrollo integral.

En este sentido, la autonomía en el aprendizaje puede ser una palanca transformadora, y junto con la inteligencia artificial puede ser una herramienta de apoyo para promover la autonomía de las personas que están en el sistema escolar.

Formar en autonomía es entregar herramientas para que niñas, niños y jóvenes sean capaces de tomar decisiones informadas, de autorregular su aprendizaje, de enfrentar desafíos con criterio y de continuar aprendiendo a lo largo de toda la vida. En un mundo donde el conocimiento cambia rápidamente y las trayectorias educativas son cada vez más diversas, promover la autonomía permite que cada estudiante se haga protagonista de su proceso formativo, desarrollando no solo habilidades cognitivas, sino también emocionales y sociales.

Cuando hablamos de autonomía en el aprendizaje, especialmente en las primeras etapas escolares, no podemos separar lo que los niños y niñas sienten, tocan y experimentan de aquello que exploran en entornos digitales. Lo sensorial y lo digital no compiten: se potencian. En la enseñanza del lenguaje y la matemática, esta articulación es clave para diseñar experiencias significativas, accesibles y ajustadas a los distintos ritmos y estilos de aprendizaje.

Los profesionales de la educación deben estar preparados para entregar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para todos los estudiantes del sistema educativo, para ello, es necesario contar con una formación inicial docente robusta, que se mantenga en el tiempo y que sea capaz de responder a los cambios sociales y educativos del mundo.

Los proyectos postulados nacen precisamente desde esa convicción y buscan desarrollar un modelo de investigación en un espacio de trabajo pedagógico que fomente la mentalidad de justicia social, la cultura de colaboración y que se base en el principio de la autonomía de los actores del sistema educativo. A partir de un diagnóstico profundo sobre el estado de la autonomía en nuestras escuelas, buscamos promover espacios —físicos y virtuales— que favorezcan la toma de decisiones, el pensamiento crítico y la autorregulación.

La investigadora Honorato resalta en esta área:

Entendemos la autonomía no como una condición previa, sino como una meta educativa que se construye con acompañamiento intencionado, materiales adecuados y tecnología con sentido pedagógico. Apostamos por un modelo donde cada estudiante, desde su singularidad, tenga oportunidades reales de aprender, avanzar y construir conocimiento desde una experiencia integral que une cuerpo, mente, corazón y tecnología.

Pero la autonomía no se enseña desde la distancia ni desde el abandono; se construye con andamiaje, con presencia pedagógica, con entornos que desafían y a la vez contienen. Por eso es tan relevante en nuestra labor como formadores: porque cuando educamos para la autonomía, educamos para la libertad responsable, para la participación activa y para una ciudadanía crítica. Es ahí donde la escuela cumple uno de sus roles más transformadores y es un pilar fundamental para el logro de los objetivos.

Nos imaginamos espacios físicos y virtuales en los cuales los niños puedan aprender de manera autónoma, y que están diseñados pensando en los niños y jóvenes del mañana.

Transformando la cotidianeidad: Un Viaje del Hogar al Conocimiento Matemático de la Escuela

La colaboración de los niños en las actividades de ordenar y organizar la casa es fundamental para su desarrollo integral. Participar en estas tareas les ayuda a adquirir habilidades prácticas y responsabilidades desde una edad temprana. Además, fomenta el sentido de pertenencia y contribución al hogar, fortaleciendo los lazos familiares y les permite reconocer las diferencias de gustos de los integrantes de la familia. Al involucrarse en la organización del espacio, los niños desarrollan nociones de orden, clasificación y planificación, que son esenciales para su pensamiento lógico y matemático. Estas experiencias cotidianas no solo les enseñan a valorar el trabajo en equipo, sino que también les proporcionan una base sólida para el aprendizaje formal en la escuela y para enfrentar desafíos futuros con confianza y autonomía.

En esta transformación de lo cotidiano, Pamela Reyes Santander y Tatiana Goldrine Godoy presentan su innovador libro "Nociones Básicas y Pensamiento matemático enactivo del día a día” promueven un viaje que va desde las acciones que se hacen en el hogar hasta el conocimiento matemático de la escuela. Las autoras e investigadoras proponen una trayectoria de la matemática informal del hogar a la matemática formal de la escuela y destacan lo relevante del quehacer y del jugar que padres y educadores con las niñas y niños pueden realizar y como se pueden convertir momentos cotidianos en oportunidades de aprendizaje matemático significativo. Este libro no ofrece instrucciones rígidas o actividades inusuales, sino que invita a observar y valorar cómo las acciones diarias en el hogar pueden estimular el aprendizaje temprano de la matemática. Desde la rutina diaria, como el lavado de dientes se puede transformar en una oportunidad para desarrollar las nociones básicas de tiempo y de cantidad en los niños.

En esta misma línea de ofrecer oportunidades para comenzar un viaje hacia el conocimiento matemático escolar, se encuentra la investigación realizada el sobre el dibujo como medio de comunicación y como un referente para las nociones básicas de matemática. Aquí, los autores Reyes Santander, Luci Arriagada y Farsani destacan la importancia del dibujo en preescolar como una herramienta poderosa de aprendizaje. El dibujo en papel y lápiz junto con actividades integrales pueden revelar nociones básicas sobre el azar, las cuales se expresan de manera creativa mediante puntos, líneas, flechas, colores y expresiones verbales de niñas y niño de 5 a 7 años. Los investigadores indican que conceptos matemáticos, como lo es la aleatoriedad, puede desarrollarse a lo largo de los años y que las experiencias pueden comenzar con las observaciones sobre el entorno y dibujar lo que ven.

El dibujo también se considera como parte de una acción cotidiana de las niñas y los niños, dibujar a la familia, el patio, cualquier objeto, contar una historia sobre el dibujo realizado, son algunas de las cosas que hacen los niños en sus horas libres. Los padres pueden guardar el dibujo o presentarlo en algún lugar de la casa, para relevar las creaciones personales y la acción de regalar algo que se ha hecho con las propias manos. Lo importante es darle presencia a esta actividad y no olvidar que todas las acciones cotidianas contribuyen a este hermoso viaje que es aprender matemática. Así, se invita a todos a participar activamente en las actividades del hogar con una nueva perspectiva, creando momentos inolvidables con sus hijos y fomentando un aprendizaje matemático significativo desde una edad temprana.

Dra. Pamela Reyes Santander
Académica Investigadora
Facultad de Educación
Universidad de Las Américas

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